“En los próximos 10 años una mujer va a ser presidenta en Colombia”. Claudia López

Todas las que mostraron su intención de llegar a la Casa de Nariño han retirado su candidatura a mitad de camino o se han convertido en fórmulas vicepresidenciales. Por ejemplo Claudia López, exsenadora del partido progresista Alianza Verde, abandonó su propuesta para integrarse en la plataforma que lidera Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín, tercero en las encuestas.

Prefirió apostar por una gran coalición y desde su posición ha encontrado un altavoz para seguir abanderando la lucha contra la corrupción en Colombia, la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, y los derechos de la comunidad LGTBI. Nunca ha escondido su orientación sexual, ni siquiera cuando se ha convertido en blanco de insultos y amenazas por ser mujer y lesbiana. Con su discurso acaba con la tibieza y equidistancia que sus opositores achacan a Fajardo.

"Le tengo confianza, reconozco su liderazgo y su experiencia. Mi proyecto político a largo plazo es construir una plataforma que vaya desde el centroizquierda al centroderecha, darle al centro político un significado. La extrema derecha es Uribe en Colombia. Y era evidente que con la desmovilización de las FARC y el fin del conflicto armado iban a consolidarse líderes en la izquierda como Gustavo Petro. La mayoría de los colombianos no está en esos extremos. Decidimos de común acuerdo que sería Sergio con mucha generosidad. Para mí es una absoluta ganancia y me llena de orgullo. Solo llevo cuatro años en política electoral." manifestó López al preguntarle por qué eligió aspirar a la vicepresidencia.

El creciente protagonismo de las mujeres en los asuntos públicos es un ingrediente muy positivo, no solo porque refleja el abandono de costumbres discriminatorias y sexistas prevalecientes durante mucho tiempo, sino también porque con él se enriquece el mosaico de opciones entre las cuales deben escoger los ciudadanos a la hora de decidir quiénes han de gobernarlos. Con las candidaturas de Noemí Sanín y María Emma Mejía ocurrido en 1998 a estas altas dignidades la cuota femenina en nuestra política ha ganado nuevos espacios.

¿Las mujeres se han sacrificado en esta elección?

Claudia López: Aceptamos ser vicepresidentas en procesos internos o por decisión propia. Lamento mucho que las dos que quedaban hayan renunciado porque siempre es mejor una competencia con mujeres. Las cuatro que estamos de vices somos mujeres muy destacadas. Ninguna lo ve como un retroceso, sino como un ascenso en su vida política. No lo hicimos por darles espacio, sino por consolidar proyectos políticos en los que creemos. Es una contribución a construir que es algo que a los hombres les cuesta mucho. Tienden a ser más egocéntricos e individualistas. Cualquiera de las cuatro tiene posibilidades de ganar, eso quiere decir que por primera vez en la historia de Colombia va a haber una mujer en la vicepresidencia. No estamos aquí de adorno, vamos a tener un papel muy protagónico si llegamos al poder. En los próximos 10 años una mujer va a ser presidenta en Colombia.

¿Cuál va a ser su papel en el Gobierno para acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres?

Claudia López: La agenda de género no es un tema cosmético, está en el epicentro de nuestro Gobierno. Impulsar la ley de cuotas en las listas electorales más allá del 30%, porque está llegando a su techo, listas cremallera y universalidad en todas las circunscripciones. Hay que cerrar las brechas salariales, ganamos un 20% menos. Y reducir la violencia contra las mujeres, la gran pandemia de Colombia. Si hay mayor número de mujeres en política, estos temas irán cambiando porque los traemos a la mesa.

¿Cómo van a luchar por derechos como el aborto, la educación sexual, la igualdad entre hombres y mujeres, y la comunidad LGTBI en un país en el que los colectivos religiosos tienen tanto poder?

Claudía López: Es lamentable que la igualdad ante la ley tenga que ser debatida en el siglo XXI. Colombia ha avanzado mucho en el papel con un esfuerzo político y pedagógico enorme. Hay temas que a nivel legal ya no queda mucho más por hacer. Todo se ha ganado. Ha habido una instrumentalización política de la fe que ha tenido cierto auge desde las iglesias evangélicas y también la católica porque llevamos 20 años de logros reales.

Ésta no ha sido la primera vez en que hayan aspirado mujeres a ocupar el cargo de presidenta, en las elecciones pasadas de 2014 y por primera vez en la historia política del país que tres mujeres se disputan la Presidencia de la República: Marta Lucía Ramírez, Aída Abella y Clara López.

El machismo y la misoginia, parecen ceder cada vez más en los diversos escenarios del país, sobre todo en los más álgidos y espinosos, como lo es la contienda política por la presidencia. Eso sí, muy tarde en comparación con los vecinos latinoamericanos y del mundo.

En la historia política de Colombia ninguna mujer ha ocupado el tan anhelado asiento de la presidencia. Tan disputado y codiciado en un mundo de “machos”. En parte se debe a la invisibilización del trabajo político y los aportes de la mujer a lo largo de la vida republicana del país.

Hay que tener en cuenta que solo fue hasta el año de 1954 que por primera vez las mujeres pudieron votar. Y según la Registraduría Nacional del Estado Civil, es hasta el año de 1958 que las mujeres colombianas pudieron ser elegidas por cuerpos colegiados de representación política, siendo el promedio general de participación política de las mujeres entre 1958 y 1974 de 6.79%. Igualmente de manera tardía los partidos políticos les abrieron espacios para su militancia.

Con información de El País 21 de Mayo de 2018
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